El buen maestro no es quien carga tu piedra, sino aquel que te enseña
como transformarla en algo útil. El maestro nunca reemplaza el trabajo
de los padres, pues ellos son quienes
enseñan a dar los primeros pasos en la vida, con su amor nos enseñan a
amar y con su respeto nos enseñan a respetar.
El camino es como un
alfarero donde existe un proceso hasta obtener la vasija, si pones agua
en ella antes de estar cocida ninguno de los dos se aprovecha, más si
está bien preparada el aguador podrá utilizarla efectivamente en su
tarea.
Todos somos en algún momento barro y alfarero, el tema es comprender que debemos hacer con aquello que nos toca ser.
