¿Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos? Desde que
entramos en la escuela o la iglesia, la educación nos descuartiza: nos
enseña a divorciar el alma del cuerpo y la razón del corazón. Sabios
doctores de Ética y Moral han de ser los pescadores de la costa
colombiana, que inventaron la palabra sentipensante para definir al
lenguaje que dice la verdad.
