Aunque el camino es de nunca acabar, da un paso y sigue caminando, no
mires con temor en la distancia. En este camino deja que el corazón sea
tu guía, porque el cuerpo es vacilante y está lleno de temor.
Renuncia a la recompensa que merecías. Se feliz. No te lamentes por
nada. No anheles nada. Lo que te ha de suceder, escrito esta en el Libro
que hojea al azar el viento de la Eternidad.
Rumi.
